Saturday, March 26, 2005

Ay, ay, ay, como me duele todo

Por favor, ya basta. Mi cuerpo no puede más, somos unos animales, nadie pone freno y yo no sé decir que no. Llevo tanto alcohol en el cuerpo que creo que voy a rebentar. Pero que semanita más guapa... y más bestia. Desde que llegó la gemela no hemos parado, ahora la tengo durmiendo en mi habitación porque la pobre no está acostumbrada al ritmo de esta ciudad y cree que ha muerto. Han pasado unas cosas muy extrañas. Estamos todos sumidos en un ambiente de amor, felicidad y flower power impresionante, y prometo que no tiene nada que ver con las drogas. Cada día empezamos la tarde diciendo que ya vale, pero acabamos cenando en casa de alguien, abrazándonos y besándonos todos y súper borrachos, luego a los bares de siempre y venga, hasta las ocho de la mañana sin parar. Ayer al final quedamos solas nosotras dos, fuimos a la discoteca de siemrpe y nos encontramos con uo del que yo ya había hablado en el otro blog, que me tenía bastante loquita, pero siempre me había mantenido a distancia porque estaba "casado". Pues no se como acabamos con sus amigos en mi casa a las siete viendo salir el sol y terminándonos la botella de absenta, poco a poco fue desapareciendo la geente y sin darme cuanta nos estabamos liando. Hablamos del tiempo que hacía que nos conocíamos, se ve que recordaba tantos momentos como yo, pensaba que solo me había pasado a mi y mira. Se quedó a dormir, aunque yo iba tan mal que casi no me acuerdo de nada me he quedado con una sonrisa en la boca de tonta que no veas. Cuando lo vuelva a ver no sé, vergüenza, supongo.
Ahora quiero parar, porque esta vida no puede ser buena (definitivamente, no lo es). Pero esta noche tenemos cena en casa de un Demonio de los buenos, a ver. Solo sé que tengo que limpiar esta casa de arriba abajo antes de que lleguen mis padres...

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